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El código no escrito de la elegancia

Morera Grosso

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La verdadera elegancia no la otorga el seguir ciertas tendencias. En realidad, es un código de normas no escritas que han pasado de padres a hijos. Normas que se han aprendido en casa o que se han llegado a dominar observando a esos caballeros que las han practicado desde su infancia.

Estas normas no aparecen en los libros de moda, pero las puedes encontrar en las biografías de los hombres más elegantes y con mejor educación de la historia.

Poseer los conocimientos básicos sobre combinaciones de colores, estampados, etc es indudablemente importante, pero las normas no escritas son las que se encargan de separar a quien se esfuerza por ser elegante, de quien sencillamente lo es. 

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A finales de la II Guerra Mundial, los hombres eran perfectamente conscientes de lo que debían vestir y no necesitaban a nadie que se lo recordase. Sabían cuál era el conjunto más apropiado para la ocasión prestando atención a la formalidad del acto y a la hora en que este se fuera a celebrar, sabían cuál era el conjunto más apropiado para la ocasión.

En ese entonces no era necesario recordar que la noche requería de conjuntos oscuros o que no se podían vestir zapatos marrones en un acto formal y mucho menos hacerlo en ausencia de luz solar. Los hombres habían aprendido de sus padres que los zapatos negros lisos de cordones eran la única opción para el jacquet, también sabían que si las camisas blancas había que reservarlas para la noche, entonces las azules eran para el día y eran conscientes que el uso de gafas de sol en sitios cerrados era completamente inapropiado.

Nada de esto quedó escrito, sin embargo, estas normas son la verdadera esencia sobre la que construir los principios de la elegancia y las muestras de respeto hacia los demás.

complexión para traje a la medida